Como primer concierto invisible de la temporada, y cortesía de Laika, disfrutamos el viernes en el Café Teatro de la actuación de un tercio de Gentle Music Men y de The Marzipan Man al completo, grupos a los que no conocía. A pesar de los gilipollas que no paraban de hablar e incluso gritar cerca de la barra, los conciertos estuvieron bien y lo pasamos guay.
lunes, 29 de septiembre de 2008
The Marzipan Man + Gentle Music Men
Como primer concierto invisible de la temporada, y cortesía de Laika, disfrutamos el viernes en el Café Teatro de la actuación de un tercio de Gentle Music Men y de The Marzipan Man al completo, grupos a los que no conocía. A pesar de los gilipollas que no paraban de hablar e incluso gritar cerca de la barra, los conciertos estuvieron bien y lo pasamos guay.
viernes, 26 de septiembre de 2008
Me han jodido la noche

Encontrada. Mejor reúnete con Joaquín Reyes, hombre, no jodas.
martes, 23 de septiembre de 2008
A Thom le gustaría ponerse la gorra de Kurt Wagner

Los descubrí tarde, ya llevaban unos cuantos discos. Cuando Nixon (2000) ya cogía polvo en casa de algún amigo que lo tenía gracias a los inefables del Rockdelux, que lo regalaba aquel año con la suscripción. Sólo conocía Grumpus, el single, la "famosa". Nunca he tenido los oídos demasiado abiertos, aún siendo un enfermo de la música. Aquel Grumpus, en mi humilde opinión, no le llega a la suela del zapato a cualquiera de los temas de Aw Cmon o No you cmon (2004), los dos discos que sacaron a la vez y que supusieron mi gran descubrimiento. Si acaso, de Nixon, Up with people, que podría ser una de las mejores en cualquiera de sus discos.
Una vez leí que cierto pianista español quedó tan impresionado al escuchar la cara A del Kind of Blue de Miles Davis que durante semanas no se atrevió a poner la cara B, por si le decepcionaba, o qué sé yo por qué. Aún no he escuchado ni la mitad de la extensa obra de Lambchop, y pasa que creo que me decepcionará. Nada puede ser más redondo que esos dos discos del 2004. Por eso no le hice demasiado caso a Damaged (2006): aún le quedaban demasiadas escuchas a los Cmon.
Su último disco, titulado OH (Ohio) es una colección de 11 maravillosas canciones difíciles de catalogar pero de suave y fácil escucha. El jefe, Kurt Wagner, escribe música americana, alt-country lo llaman algunos. Como Mark Kozelek, pero sin parecer colocado de tranquilizantes ni desesperado por echar un polvo. Sus músicos se mueven entre el jazz (Ohio), el soul (I believe in you, A hold of you), el pop más exquisito (Slipped, dissolved and loosed, National talk like a pirate day), e incluso el rock americano (Sharing a Gibson with Martin Luther King Jr.). Los arreglos de guitarra suenan, misteriosamente, entre el clasicismo y la originalidad (A Hold of You, estructura a lo Aretha Franklin y ese aullidito de guitarra, un par de veces imperceptible ..) y, esta vez, las omnipresentes cuerdas de Aw Cmon y No you cmon dan paso al viento (genial arreglo en Of Raymond, muy Bacharach), y hacen que todo parezca tan natural que da hasta rabia. La voz de Kurt Wagner suena igual de bien cascada que en el 2004 y, para mi gusto, mucho mejor que en el 2000.
Escucho mucho a Lambchop, y cada vez que lo hago me río de ese jovencito de la barba y la cara de mala leche que lidera Radiohead, mi adorado Thom. Ya sé que nada tiene que ver una propuesta con la otra, (bueno sí, los dos son músicos de talento), pero no puedo evitarlo.
Si no tuvieras una voz tan chillona y no fueses inglés, quizás... y ni aún así. Pero apuesto que te gustaría llevar la gorra de Kurt Wagner.
No es que me caigas mal, Thom, tú lo sabes, sólo compararte con Chris Martin, Bono, y otros personajes de semejante calaña dan ganas de besarte la frente y bendecirte. Es sólo que has tenido una vida difícil, allí en Oxford metiéndote en peleas, y las cosas no te salen tan naturales como a los muchachos de Tennessee: Elvis, Aretha... y Kurt Wagner, el tipo de la gorra.
domingo, 21 de septiembre de 2008
Sueño
Qué grandes son El Kun y Robinho. Lo comento con Diego Maradona sentados en un vagón del metro de Londres. Qué gran rematador es uno de ellos, creo que Robinho. Diego asiente. Hago la escenificación: balón que le llega, BUM, GOL, otro centro que le llega, BUM, GOL. Y Diego, de acuerdo. El ortodoncista anda tambien por ahí. Ha montado una atracción de feria muy peligrosa en la calle San Agustín, y tres niños giran a toda velocidad. Él los observa detenidamente. No sé si alguno de ellos morirá o será herido de gravedad. Golpean de vez en cuando contra la pared de los edificios en su vuelo. Giran a una velocidad vertiginosa. A mí me tiene que ver la boca, pero, como siempre, tardará mucho tiempo y quizás eso haga que me pueda pirar la segunda clase del año de matemáticas. En la primera la profesora me pilló, que no estaba copiando lo que explicaba. Empezamos mal, y eso que yo fui, y con buenas intenciones. Ir a la primera clase del año siempre supone buenas intenciones.
De todas maneras, yo no sé qué tomamos últimamente. Salimos mucho y acabamos desperdigados. El otro día por ejemplo estaba mi novia, y había mucha más gente. Estábamos como a la vuelta de una iglesia, quizás San Pablo, fuimos a un sitio que era como un peña, o una lavandería, y nos dieron algo. Como un trozo de papel, pero no era un ácido. Era algo muy concreto, cuyo efecto duraba menos tiempo. Debía ser una droga del amor, porque una chica se me abalanzaba y quedábamos tumbados en el suelo. Me preguntaba si habría tema, y yo le respondía que tenía novia, y que estaba justo enfrente, tambien tirada en el suelo, como todos, o sea, que no. Alguien escribía, así como en una especie de chat o sms a la chica que estaba conmigo, y le decía que se iba a tirar a ese tío tan grandón, o sea yo, y yo sentía pena por la chica, porque no iba a poder ser. Al final, cuando ya había que irse, la chica me daba un par de besos cariñosos en los labios y empezábamos lo que parecía la vuelta. La vuelta por esas ruinas de iglesias. Quizá la iglesia de San Pablo aguardaba a la vuelta de la esquina. Todos iban pedo, como de ketamina, caminaban super despacio, y nada podía hacer que se mantuviesen compactos. Volvía atrás, a buscar a mi novia. Un lío, pero está bien salir.
Pero bueno, el Madrid aún teniendo a dos megacracks como Agüero y Robinho sólo ha podido empatar con el Sevilla (a uno). Yo pregunto, y los del Betis bien, no?, Contentos, supongo. Me dicen, los del Betis mira tú, estaba dándole Pedro Guerra, a la guitarra, y allí estaban los del Betis. Es decir, les importaba una mierda el partido.
jueves, 4 de septiembre de 2008
I Miss London
Londres fue mi lluvioso techo durante más de cuatro estupendas primaveras y veranos y durante más de tres largos y oscuros otoños e inviernos. Despues de los meses de zozobra, pinchos de tortilla y cervezas de verdad (aun con limón) que han supuesto mi reinserción en la sociedad española, estas pasadas semanas he decicido, con dolor de mi corazón que, al menos de momento, no volveré allí a vivir.
Siendo esta la dura decisión me propongo hacer un pequeño homenaje fotográfico de mis visiones allí. Obviando los sentimientos, obviando la miseria y tambien algunas de las hazañas y temeridades de un tío básicamente aburrido como yo. Obviando tambien la ciudad en sí, a la que ya dedicaré otro post fotográfico, que será aburrido supongo.
Quede claro que me aburro mucho más en España, que la miseria es casi mayor y que, cuando sea abuelo, aquellas serán las principales historias que mis nietos tendrán que soportar una y otra vez como buenos nietos. Spain is pain, como siempre titulan los ingleses cuando en cualquier deporte les ganamos. Algo sorprendentemente gracioso que descubrí fue que los ingleses se ríen mucho de sí mismos y se consideran maderos en casi todo. Así que esto no les molestaría..
Vale que esto era en Navidad, pero, si, como efectivamente es el caso, en Londres existen contadas pescaderías y el Tesco de Canada Water ofrece este mareante surtido, la única opción que nos queda si queremos ocmernos un pez es el invento inglés por excelencia: el fish&chips.
Gran Bretaña es el paraíso del KitKat, y encima vienen con regalo. Si eres un loco del kitkat, como uno que yo me sé, Inglaterra será tu paraíso. Eso sí, no te encariñes con un sabor concreto porque son ediciones muy limitadas y la desintoxicación es dura.
This is Diamond Kebab. Mister Turquía y sus compinches alimentan la espera al autobús de miles de commuters. Sea tu camino norte o sur, este u oeste, esta es parada obligada. Junk food a la carta con una sonrisa y, por supuesto, toda la burger sauce que desees. Justo al lado del metro de Manor House, en el cruce norte entre Seven Sisters rd. y Green Lanes. Estrella Michelín.
La tortilla española triunfa en las islas. Basta con meter 20 huevos con patatas crudas al horno, y ni vuelta ni leches. Despues se corta en ínfimos cuadraditos y se deja secar durante un par de días. Una delicia que bauticé como "Tortilla de Gibraltar". Sí, durante una época traicioné a mi país de esta manera tan rastrera.

Si te decides por un restaurante griego en Clapham North, no dejes de probar los Palominos Extra Dry. Deliciosos y sólo por 12.5 (libras, of course).
2. El Transporte Público:
Aunque siempre fui defensor del buen funcionamiento del transporte público londinense, tiraré de ironía. Si tienes prisa por llegar al curro, corre, como hacen diariamente miles de personas. Los trabajos están equipados con estupendas duchas y secadoras que conseguirán que estés como un pite al inicio de tu shift. Puede que el autobús de marras tarde más de lo previsto, pero tranquilos, hombres de piedra, cuando llegue, llegarán dos o tres seguidos.
Lo dicho, tranquilos chicos que detrás llega otro. Llegados a este punto, puedes elegir entre el que lleva conductor adicto al crack o el que simplemente respira skunk. El primero suele ser más rápido y, por lo tanto, más recomendable.
Para que luego digan que no hay suficientes autobuses. Esta foto es la que menos gracia me hace puesto que yo iba ahí dentro y quería llegar a casa. Menos mal que tenía mi quarter pounder with cheese, mis chips y mi cámara de fotos. Más información, http://www.tfl.gov.uk/ En resúmen, quizás la manera más rápida y fresca de moverse por Londres sea en frigorífico, sobre todo en verano. Dejo para otro día el metro, que merece capítulo fotográfico propio (digan lo que digan, funciona de puta madre si lo conoces).
3. Los compañeros de trabajo:
Cuando uno es joven y llega a Londres a buscarse la vida, conoce y se enriquece de gente tan variopinta como esta.
Nepal
Lituania
Argelia
Australia
Sevilla & Hungría
Afganistán
Grecia
Rusia
Nepal
India
Lituania
4. Actividades lúdicas: El zoo de Londres siempre es una buena opción para pasar un sábado agradable. En la imagen, el vigilante.



Por último, el tiempo, basten dos ejemplos:
martes, 2 de septiembre de 2008
Andrés Calamaro
Al señor Calamaro lo conocí en profundidad cuando sacó Honestidad Brutal. Aquel verano yo trabajé por las mañanas repartiendo publicidad para una conocida cadena de clínicas dentales. Vitaldent. Ofrecían una consulta gratuíta en la que descubrirían tus gravísimos problemas dentales para luego jugar a echarte sprays con sabor a piña, andarte en tus sanos dientes y de paso sacarte los cuartos. No, no lo sé por experiencia, pero está claro. Eso sí, lo del spray sabor piña sí que lo he probado y está cojonudo.
Estuve allí como un mes trabajando tres horitas al día, y a partir de la segunda semana las cajas con la publicidad promocional se amontonaban en mi habitación y yo me dedicaba a escuchar a Calamaro, aquel disco doble que incluso gustaba a mis amigos más modernillos.
El otro día y un poco de casualidad fui a verle tocar por primera vez. Muy atrás quedaba aquel por lo visto inolvidable concierto con Los Rodriguez en la plaza de toros de Medina del Campo, relatado por una tía mía. Su último trabajo, de cuyo nombre no me acuerdo, no había la verdad calado muy hondo en mi iPod, pero tampoco se me ocurría un plan mejor para ese sábado noche.
Fui contagiándome del fervor popular una vez en el recinto, y, porqué no decirlo, tambien me divirtió mucho saltarme con elegancia una cola que no tenía fin. Parecía que iba a salir qué sé yo, Morrisey, ó Robert Smith, o, por sacar alguna similitud, Bob Dylan. La gente gritaba Andrés, Andrés! y cuando el grupo invitado anunció el último tema la gente se volvió loca.
Las últimas noticias que tenía yo de Andrés eran que se había enamorado, tenía un hijo, estaba gordo y había dejado las drogas. Nada muy alentador para una estrella del rock, pero como una vez me dijo mi padre respecto a la música, las drogas no son necesarias. Y, aunque parezca una perogrullada, tenía más razón que un santo. La música es la droga. Otro tópico más y tambien verdadero.
Y eso lo demostró Andrés, que por no drogarse, ni siquiera se fumó un pito y ni siquiera se bebió una birra en más de dos horas de rock and roll.
Con una actitud intachable a pesar de los huecos en la grada, fue desgranando su trayectoria empezando con El Salmón y acabando, si no recuerdo mal, con Paloma. Entre las más de 30 canciones que cantó hubo tiempo para el tango, la balada made in Calamaro, el pop, el folklore y algún género más pero, a partir de la mitad, fue una impresionante demostración de rock. Justo cuando nos acercamos al escenario, justo cuando mi cámara se quedó sin batería. Sin apenas pausas entre las canciones y alternando el disfraz de Dylan con el de Richards, se lo pasó en grande.
Presentó a Jaime Urrutia, que cantó con él Te Quiero Igual y despues El Calor del Amor en un Bar, canción que Andrés presentó como la mejor canción de rock en castellano jamás escrita. Que no es para tanto pero es muy buena.
Esta vez perdí la voz con Flaca, quizás mi canción favorita de Andrés junto a Los Aviones. Buena señal. Él sí que no perdió la voz, porque canta increíblemente bien. Ese fue otro de los descubrimientos. Me sorprendió gratamente su amplitud de registro y la calidad de su voz. Y, lo mejor del concierto sin duda alguna, lo bien que parecía estar pasándolo.
Qué envidia.