viernes, 19 de diciembre de 2008

Joe Crepúsculo: "Cariño, he encogido a la música"

¿Qué tiene Joe Crepúsculo?. Y es que Joe es una cosa rara muy pero que muy rara. Capaz de desbaratar tus principios y tu cultura musical en un periquete, te hace sentir un bicho muy raro y plantearte la esencia de este mundo musical español cruel y maravilloso en el que Amaia Montero vive de ello y en la tele se vende que Miguel Ríos "vuelve" como si fuese una gran noticia. Como dijo espontáneamente ZaraKebab, "¿ah, pero, se había ido?".

Pero no. Joe atraviesa esta reflexión tan tópica con la ayuda de los cuatro elementos y se queda tan ancho. Está por encima de ese recelo del undergroung hacia el show business. Joe convierte, sin superpoder mayor que el que le otorga su espada de damocles, a sus coetáneos del underground indie, Klaus&Kinski, Los Punsetes y Triángulo de Amor Bizarro (mis favoritos en mucho tiempo) en insignificantes clics de Famobil. Y lo hace desde su casa, y, lo que mosquea más, sin pretenderlo. Y sin costar un duro. Porque los discos de Joe no cuestan un duro. No cuesta un duro hacerlos y él los regala en su web. No es mala promoción ésta del indie patrio coetánea a Joe, pero él los mea a todos, y su pis, lejos de molestar, les cae a todos como agua bendita.

El otro día mientras cenaba una combinación de fritos en la cocina de mi casa me preguntaba, ¿será Joe capaz de ser reconocido, con el tiempo, por una mayoría?, ¿diremos alguna vez que Joe cuando era joven hizo ésto y aquello?, ¿pasará a la historia de la música española? ¿llegarán a conocerlo (ya no digo gustarles) mi madre, mis tíos, mi hermana pequeña, mi abuela?. Y, realmente, en ese momento sentí que estaba planteando una cuestión de lo más filosófica, y me sentí un tío inteligente, cosa que sólo me ocurre cuando intento explicarme algo que se me presenta como inexplicable. Y todo esto tan surrealista gracias a Joe.

Esa misma tarde, antes de comprar esos fritos, iba por la calle, un frío espantoso, escuchando a Joe. E iba sonriéndole a la gente, y la gente se fijaba, ¡coño! un tío que va por la calle sonriendo. Fui al supermercado del corte inglés, me pasé como media hora mirando lenguas de cerdo y demás frikadas a un euro, y eso que ya no fumo porros. Lo que estaba haciendo en realidad, era escuchar a Joe. Porque la música de Joe, como el jazz, te permite hacer varias cosas a la vez. Estaba tan feliz que decidí ir hasta El Árbol para comprar esas croquetas caseras tan buenas que hacen y que no tienen en el corte inglés. Y mientras me las comía me preguntaba esas cosas tan profundas.

¿Pero por qué demonios me gusta tanto Joe? ¿¿¿Por qué???. Estoy confundido. Si Joe Crepúsculo suena cutre, "chatarrero" como he leído (que lo hace, como cuando Calamaro sacaba discos de 100 canciones) entonces, ¿por qué cada vez que lo escucho creo que me suena el móvil?. ¿Eso no debería pasar en los discos de Muse o de U2?. Debo ser muy ignorante.

1 comentario:

Paola Lamela dijo...

completamente de acuerdo! me encanta joe crepúsculo